CON CAPACIDAD DE ENCAJE

ENTRE EL PERICARDIO Y LOS SESOS BUSCANDO SENTIDO COMÚN

miércoles, 19 de octubre de 2011

LA TELA DE ARAÑA

Andaba con un amigo, un compañero del teatro, tomando unas cañitas después de la función que tocó hacer. Él es socialista, incluso llegó a estar afiliado al partido de la rosa y el puño: el puño para atizar y la rosa para endulzar la hostia. Y andaba cabizbajo, confundido, estupefacto. El motivo del bajón de sus biorritmos no era otro que las acusaciones de la supuesta corrupción del todavía ministro Blanco, cada vez más azul oscuro casi negro. Es que no se salva nadie, estamos rodeados, repetía como una letanía cansina y taladradora. Y lo que más le indignaba, más que la reunión en la gasolinera -estupidez suficiente para que este señor se exiliara a la isla de Santa Elena, o en su defecto a la isla de los Ratones-, más que los supuestos trescientos mil euros de mordida, más que el primo que actuaba como el primo de Zumosol, era, para alimento de su desesperación, la tela de araña que Blanco había tejido alrededor del Ministerio de Fomento y de todas las empresas que conforman su conglomerado. No se conoce una de esas empresas que no esté dirigida o presidida por amiguetes del “supuesto corruto”. Ésto le parecía más peligroso que rebañar pasta del arcón público. Y no le falta razón. Son demasiados los políticos que después de haber ganado unas elecciones -no les digo nada si lo hicieron con mayoría absoluta- manejan la administración como si fueran los dueños del cortijo y no sus administradores. Prescinde de cargos viejos, con independencia de los resultados que hayan obtenido, y los sustituyen por gente de su cuerda, por agradecimientos a los servicios prestados o por la cantidad de vaselina que son capaces de atizarse, sin rozar el rubor, cuando les ordenen que se bajen los pantalones.
Con este tipo de actuaciones, el contrapeso de poderes, imprescindible para la salud democrática, se desvanece como la “p” de “corruto” en los labios de Blanco. Si no eres del partido que gobierna, incluso si no eres de ningún partido, sabes que jamás podrás optar a ciertos cargos, por muy preparado que estés y por muy idóneo que seas para el puesto. Y eso si no eres como Agustín González, el ínclito alcalde de El Barco (Ávila), del Partido Popular, que entonces no enchufas a nadie. Para qué, pudiendo arramplar él sólito con todo. No le basta con la alcaldía, también es presidente de la diputación de Ávila, presidente de Caja Ávila, presidente de ASIDER -que gestiona los fondos europeos de la zona-, presidente de la mancomunidad de servicios de Barco y Piedrahita, presidente de la Fundación Cultural Santa Teresa y consejero del Banco Financiero de Ahorros.
Eso es lo que tejen: telas de araña, imposibles para los débiles, endebles para los poderosos.

1 comentario:

  1. Como dice el nombre de tu Blog; SucoRazón (Felisuco tienes toda la razón)! Siempre tienes las palabras adecuadas para expresar lo que muchos piensan pero nadie se atreve a decir... :) ADMIRABLE!

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